El último paciente (III)

-Recuerdo lo que sueño, y mis sueños son espantosos, tanto, que cuando por fin me despierto corro aterrado a palparme la cara como si fuera un milagro notar mi carne y demostrarme estar vivo-. El doctor se dio cuenta que en el transcurso de su relato, su extraño paciente mutaba sus ojos al tamaño de sus lentes.
-Y lo peor de todo, créame doctor, es que mi sueño jamás se repite. Sin embargo, termino desvelándome hasta la mañana siguiente sin apenas dormir más de media hora.
-Parecía que lo estuviera soñando ahora-, pensó el doctor a tenor del estremecimiento de su interlocutor.
-Sueño mi muerte.
0 Responses to "El último paciente (III)"
Publicar un comentario